Dos etapas del desarrollo según Jean Piaget.

El desarrollo cognitivo, o la forma en la que los niños adquieren conocimiento acerca del mundo que les rodea.

La Etapa Sensorio-Motora
La etapa Sensorio-Motora abarca desde el nacimiento hasta los dos años aproximadamente. Esta etapa se caracteriza por la exploración e interpretación del mundo mediante las experiencias sensoriales primero y, posteriormente, motoras, como su propio nombre indica.

El niño utiliza sus sentidos para tocar, oler, ver, saborear y escuchar los objetos que tiene a su alrededor. Es el momento en que el niño se lleva cosas a la boca para ver a que saben e intuir si es algo que se come o no, tiran objetos desde diferentes alturas y observan que suenan de esta o de otra forma, que suenan mas o menos, que se rompen o rebotan o se quedan pegados…

Es ese momento en que el niño encuentra las llaves fascinantes y rasgar hojas de periódico cautivador. 

 

Es también la etapa en la que el niño se descubre a sí mismo como objeto, su propia movilidad y las posibilidades de su cuerpo.

Otro de los aspectos más relevantes de este etapa es el desarrollo de la idea de Permanencia del Objeto: la comprensión por parte del niño de que los objetos existen independientemente de si pueden percibirlos o no. Un ejemplo es el clásico juego de “Cu-cu-tras” en el que los niños pasan de estar verdaderamente confundidos o incluso llorar ante la madre que se oculta tras las manos a apartar las manos para descubrir el rostro del progenitor una vez que la idea de permanencia del objeto se ha implementado.

Piaget identifica varios periodos en esta etapa:

Reflejos Simples – Sucede del nacimiento a las seis semanas. El niño sigue los objetos que le resultan interesantes con la mirada, los succiona si entran en contacto con su boca y cierra la mano sobre ellos si se colocan sobre su palma. Estas acciones comienzan siendo reflejos que se convierten progresivamente en acciones voluntarias.

 

Primeros Hábitos (Fase Primaria de Reacciones Circulares) – Ocurre de las seis semanas a los cuatro meses. Los reflejos se convierten en hábitos. Se describe las Reacciones Circulares Primarias como movimientos o acciones casuales que el niño repite consciente y voluntariamente porque le resultan interesantes.

 

Fase Secundaria de Reacciones Circulares: Ocurre de los cuatro a los ocho meses. La atención pasa de focalizarse en el propio cuerpo a focalizarse en los objetos. El perfeccionamiento de la visión, la coordinación y la prensión permite la manipulación intencional de objetos, o Reacciones Circulares Secundarias. El niño empieza a figurarse la diferencia entre Medios y Fines y a establecer relaciones lógicas.

Coordinación de los Estadios de las Reacciones Circulares Secundarias: Ocurre de los ocho meses al año. Se produce un afinamiento de los sentidos así como la coordinación entre ellos. Se desarrollan las relaciones lógicas entre medios y fines en un proceso que Piaget describe como Primera Inteligencia Adecuada. El niño comienza a establecer objetivos y estrategias para lograrlos (Orientación de la Meta).

 

Reacciones Circulares Terciarias: Del año al año y medio. Los niños experimentan con las diferentes propiedades de los objetos. Esta etapa se caracteriza por la curiosidad por la novedad. Piaget describe al niño como un pequeño científico que realiza experimentos con los objetos a su alrededor y elabora estrategias.

Internalización de Esquemas: Del año y medio a los dos años. Se caracteriza por la aparición del mundo conceptual. Los niños empiezan a manejar el lenguaje simbólico y aparecen las primeras representaciones mentales. La Creatividad aparece durantLa Etapa Pre-Operacional
La Etapa Pre-Operacional ocurre aproximadamente de los dos años a los siete años. Durante esta etapa los niños poseen herramientas lógicas o simbólicas pero carecen de estructuras lógicas concretas y teoría de la mente. Esta etapa se caracteriza por una lógica rígida donde el niño puede tener dificultades para contemplar posibilidades poco probables o que se salgan de lo rutinario o lo esperable. El niño aún no puede manipular mentalmente la información, así que es bastante literal.

Sin embargo ya puede formar conceptos estables, se desarrolla el mundo simbólico y puede aparecer el pensamiento mágico. El desarrollo del mundo simbólico se manifiesta en el juego de rol, tal como los médicos, las casitas, los coches o las cocinitas, donde el niño utiliza los juguetes representacionalmente para imitar actividades y conductas que observa en el mundo de los adultos como cocinar, conducir, trabajar, limpiar o incluso guerrear.

El pensamiento en esta etapa es egocéntrico, el niño tiene dificultades para empatizar con otros y ponerse en su lugar.

La etapa pre-operacionalo se divide en dos estadios, el estadio de función simbólica y el estadio de pensamiento intuitivo.

 

Función Simbólica

Ocurre alrededor de los dos a los cuatro años. Se caracteriza por el juego simbólico o de representación (mencionado en el apartado anterior) y está ligado al desarrollo de la personalidad. El niño es incapaz de diferenciar entre su punto de vista y el punto de vista de otros (egocentrismo), sus intereses y los intereses de otros son los mismos, sus necesidades y las necesidades de otros son las mismas y así sucesivamente.

Otra característica de este estadio es el Pensamiento Pre-causal: Las relaciones de causa-efecto son interpretadas desde el ángulo de sus propias ideas y experiencias. Características típicas del pensamiento pre-causal son el animismo, el artificialismo y el razonamiento transductivo.

El animismo es la idea de que los objetos son capaces de reaccionar y tienen cualidades similares a las de un ser vivo o el objeto que representan. 

El artificialismo se refiere a la creencia de que las características medioambientales pueden ser atribuidas a la acción o voluntad humana.

El razonamiento transductivo se refiere a la limitación para entender las relaciones reales de causa efecto. El razonamiento se produce de lo concreto a lo específico, en contraposición al razonamiento deductivo (de lo general a lo específico) y el razonamiento inductivo (de lo específico a lo general).

 

Pensamiento Intuitivo

Tiene lugar entre los 4 y los 7 años. Se conoce como la “etapa de las preguntas” y se desarrolla un razonamiento primitivo. Los niños en este periodo sienten una intensa curiosidad y necesidad de saber.

Este periodo se caracteriza por el desarrollo de la concentración, la conservación, la percepción de irreversibilidad, la inclusión de clases y la inferencia transitiva.

La concentración es la capacidad de discriminar estímulos a la hora de realizar una actividad, con el objetivo de incrementar su atención mientras se realiza dicha actividad.

La conservación es la comprensión de que si se altera la apariencia de un objeto o substancia, esta no cambia sus propiedades físicas.

La percepción de irreversibilidad se refiere a la forma en que los niños son incapaces de revertir una secuencia de eventos y reconstruir mentalmente la situación original. 

Un niño puede pensar que si se vierte una jarra de agua en dos vasos ha disminuido la cantidad de agua, sin darse cuenta de que si los dos vasos se vierten de nuevo en la jarra habría la misma cantidad de agua que antes de llenar los vasos.

La inclusión de clase es la incapacidad de los niños en la etapa pre-operacional de establecer relaciones entre categorías debido a la dificultad para mantener dos conceptos en mente al mismo tiempo. 

Un niño puede tener dificultades para entender una adivinanza como “Si mi abuela tiene tres hermanas, y cada una de esas hermanas tiene dos hijos los cuales son hermanos de mi madre ¿Cuantos tíos tengo?”

La inferencia transitiva es la capacidad para establecer “lógica encadenada”. Los niños en esta etapa pueden entender que “A es mayor que B” y que “B es mayor que C”, pero tendrán dificultades para entender que “A es mayor que C”.
La Etapa Sensorio-Motora
La etapa Sensorio-Motora abarca desde el nacimiento hasta los dos años aproximadamente. Esta etapa se caracteriza por la exploración e interpretación del mundo mediante las experiencias sensoriales primero y, posteriormente, motoras, como su propio nombre indica.

El niño utiliza sus sentidos para tocar, oler, ver, saborear y escuchar los objetos que tiene a su alrededor. Es el momento en que el niño se lleva cosas a la boca para ver a que saben e intuir si es algo que se come o no, tiran objetos desde diferentes alturas y observan que suenan de esta o de otra forma, que suenan mas o menos, que se rompen o rebotan o se quedan pegados…

Es ese momento en que el niño encuentra las llaves fascinantes y rasgar hojas de periódico cautivador. 

 

Es también la etapa en la que el niño se descubre a sí mismo como objeto, su propia movilidad y las posibilidades de su cuerpo.

Otro de los aspectos más relevantes de este etapa es el desarrollo de la idea de Permanencia del Objeto: la comprensión por parte del niño de que los objetos existen independientemente de si pueden percibirlos o no. Un ejemplo es el clásico juego de “Cu-cu-tras” en el que los niños pasan de estar verdaderamente confundidos o incluso llorar ante la madre que se oculta tras las manos a apartar las manos para descubrir el rostro del progenitor una vez que la idea de permanencia del objeto se ha implementado.

Piaget identifica varios periodos en esta etapa:

Reflejos Simples – Sucede del nacimiento a las seis semanas. El niño sigue los objetos que le resultan interesantes con la mirada, los succiona si entran en contacto con su boca y cierra la mano sobre ellos si se colocan sobre su palma. Estas acciones comienzan siendo reflejos que se convierten progresivamente en acciones voluntarias.

 

Primeros Hábitos (Fase Primaria de Reacciones Circulares) – Ocurre de las seis semanas a los cuatro meses. Los reflejos se convierten en hábitos. Se describe las Reacciones Circulares Primarias como movimientos o acciones casuales que el niño repite consciente y voluntariamente porque le resultan interesantes.

 

Fase Secundaria de Reacciones Circulares: Ocurre de los cuatro a los ocho meses. La atención pasa de focalizarse en el propio cuerpo a focalizarse en los objetos. El perfeccionamiento de la visión, la coordinación y la prensión permite la manipulación intencional de objetos, o Reacciones Circulares Secundarias. El niño empieza a figurarse la diferencia entre Medios y Fines y a establecer relaciones lógicas.

Coordinación de los Estadios de las Reacciones Circulares Secundarias: Ocurre de los ocho meses al año. Se produce un afinamiento de los sentidos así como la coordinación entre ellos. Se desarrollan las relaciones lógicas entre medios y fines en un proceso que Piaget describe como Primera Inteligencia Adecuada. El niño comienza a establecer objetivos y estrategias para lograrlos (Orientación de la Meta).

 

Reacciones Circulares Terciarias: Del año al año y medio. Los niños experimentan con las diferentes propiedades de los objetos. Esta etapa se caracteriza por la curiosidad por la novedad. Piaget describe al niño como un pequeño científico que realiza experimentos con los objetos a su alrededor y elabora estrategias.

Internalización de Esquemas: Del año y medio a los dos años. Se caracteriza por la aparición del mundo conceptual. Los niños empiezan a manejar el lenguaje simbólico y aparecen las primeras representaciones mentales. La Creatividad aparece durante esta etapa.

 

 

La Etapa Pre-Operacional
La Etapa Pre-Operacional ocurre aproximadamente de los dos años a los siete años. Durante esta etapa los niños poseen herramientas lógicas o simbólicas pero carecen de estructuras lógicas concretas y teoría de la mente. Esta etapa se caracteriza por una lógica rígida donde el niño puede tener dificultades para contemplar posibilidades poco probables o que se salgan de lo rutinario o lo esperable. El niño aún no puede manipular mentalmente la información, así que es bastante literal.

Sin embargo ya puede formar conceptos estables, se desarrolla el mundo simbólico y puede aparecer el pensamiento mágico. El desarrollo del mundo simbólico se manifiesta en el juego de rol, tal como los médicos, las casitas, los coches o las cocinitas, donde el niño utiliza los juguetes representacionalmente para imitar actividades y conductas que observa en el mundo de los adultos como cocinar, conducir, trabajar, limpiar o incluso guerrear.

El pensamiento en esta etapa es egocéntrico, el niño tiene dificultades para empatizar con otros y ponerse en su lugar.

La etapa pre-operacionalo se divide en dos estadios, el estadio de función simbólica y el estadio de pensamiento intuitivo.

 

Función Simbólica

Ocurre alrededor de los dos a los cuatro años. Se caracteriza por el juego simbólico o de representación (mencionado en el apartado anterior) y está ligado al desarrollo de la personalidad. El niño es incapaz de diferenciar entre su punto de vista y el punto de vista de otros (egocentrismo), sus intereses y los intereses de otros son los mismos, sus necesidades y las necesidades de otros son las mismas y así sucesivamente.

Otra característica de este estadio es el Pensamiento Pre-causal: Las relaciones de causa-efecto son interpretadas desde el ángulo de sus propias ideas y experiencias. Características típicas del pensamiento pre-causal son el animismo, el artificialismo y el razonamiento transductivo.

El animismo es la idea de que los objetos son capaces de reaccionar y tienen cualidades similares a las de un ser vivo o el objeto que representan. 

El artificialismo se refiere a la creencia de que las características medioambientales pueden ser atribuidas a la acción o voluntad humana.

El razonamiento transductivo se refiere a la limitación para entender las relaciones reales de causa efecto. El razonamiento se produce de lo concreto a lo específico, en contraposición al razonamiento deductivo (de lo general a lo específico) y el razonamiento inductivo (de lo específico a lo general).

 

Pensamiento Intuitivo

Tiene lugar entre los 4 y los 7 años. Se conoce como la “etapa de las preguntas” y se desarrolla un razonamiento primitivo. Los niños en este periodo sienten una intensa curiosidad y necesidad de saber.

Este periodo se caracteriza por el desarrollo de la concentración, la conservación, la percepción de irreversibilidad, la inclusión de clases y la inferencia transitiva.

La concentración es la capacidad de discriminar estímulos a la hora de realizar una actividad, con el objetivo de incrementar su atención mientras se realiza dicha actividad.

La conservación es la comprensión de que si se altera la apariencia de un objeto o substancia, esta no cambia sus propiedades físicas.

La percepción de irreversibilidad se refiere a la forma en que los niños son incapaces de revertir una secuencia de eventos y reconstruir mentalmente la situación original. 

Un niño puede pensar que si se vierte una jarra de agua en dos vasos ha disminuido la cantidad de agua, sin darse cuenta de que si los dos vasos se vierten de nuevo en la jarra habría la misma cantidad de agua que antes de llenar los vasos.

La inclusión de clase es la incapacidad de los niños en la etapa pre-operacional de establecer relaciones entre categorías debido a la dificultad para mantener dos conceptos en mente al mismo tiempo. 

Un niño puede tener dificultades para entender una adivinanza como “Si mi abuela tiene tres hermanas, y cada una de esas hermanas tiene dos hijos los cuales son hermanos de mi madre ¿Cuantos tíos tengo?”

La inferencia transitiva es la capacidad para establecer “lógica encadenada”. Los niños en esta etapa pueden entender que “A es mayor que B” y que “B es mayor que C”, pero tendrán dificultades para entender que “A es mayor que C”.

Comentarios

  1. Se menciona que en esta etapa el niño diferencia cada vez más sonidos, palabras y comienza a elaborar conceptos e ideas, al igual que hace el uso de manipulación de objetos.

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  2. En esta etapa sensoriomotora los niños poseen herramientas lógicas o simbólicas, pero carecen de estructuras lógicas concretas y teoría de la mente.

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  3. En esta etapa los niños tienen interacciones motoras y sensoriales con los objetos, reflejos etc.

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  4. En cada etapa del desarrollo los niños adquieren nuevos aprendizajes y conocimientos a base de el olor de su mama, tocar los objetos imitando en el cual van desarrollando sus habilidades capacidades cognitivas y motoras.

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  5. La inclusión de clase es la incapacidad de los niños en la etapa pre-operacional de establecer relaciones entre categorías debido a la dificultad para mantener dos conceptos en mente al mismo tiempo.

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